La búsqueda del Paraíso

Una aproximación histórica y etimológica al Yoga, desde una concepción hinduista, nos ubica en el despliegue de una disciplina que ha guiado al espíritu humano en la búsqueda del sentido trascendente de la vida.

Las distintas civilizaciones que se desarrollaron en la India fueron las que han meditado con más profundidad acerca de los grandes problemas de la vida.

Aun para nosotros, que nos hemos nutrido, casi con exclusividad, de los pensamientos de autores griegos, romanos y semitas, las herramientas que propone la India para el perfeccionamiento de la vida humana revisten de una eficacia y originalidad tales que resulta imposible dejarlas de lado a la hora de encaminar nuestros pensamientos y acciones en ese sentido.

Hinduísmo y Yoga

El hinduismo, a tal efecto, agrupa una serie de directrices para desarrollar el potencial humano bajo el nombre de Yoga.

Yoga es una palabra de raíz aria, es decir, representa un concepto común a todos los pueblos indoeuropeos, desde la India a Irlanda. Las palabras, de alguna manera, son siempre algo más que sus definiciones de diccionario, suelen ejercer su función en un contexto, pues varían con el tiempo y los lugares y cambian según quién las utiliza y quién las interpreta.

Yoga, un concepto globalizado

Específicamente, con esta palabra, sucede un hecho llamativo, siendo un vocablo hindú, tiene un correlato casi idéntico entre los ingleses en el verbo to yoke, ( el que involucra tanto la idea de unión, como la de sometimiento a un adiestramiento disciplinado) y entre los españoles con el verbo juntar ( por su parte el yugo castizo es el instrumento con que se une y disciplina a los bueyes con la intención de que “tiren juntos para el mismo lado” ).

Subyace alrededor de ella, la idea de unión y de disciplina más allá del espacio geográfico, del espacio cultural y con una notable persistencia en el tiempo, trascendiendo por lo tanto al contexto. Y se la puede vincular conceptualmente con la palabra religión que proviene de religare (volver a unir).

Si la labor consiste en tirar de nuestro espíritu hasta llevarlo a unirse con el Espíritu Creador, la fuerza a la que podemos recurrir para jalarlo provendría únicamente de una yunta de “bueyes” (el cuerpo y la mente) necesariamente unidos por un “yugo” para que tiren hacia el mismo lado.

Los sabios hindúes intuyeron que vivíamos a las orillas del océano infinito del poder creativo de la vida (“el paraíso”) y encontraron en nuestras limitaciones para alcanzar la dicha, para lograr “saber” y para superar las restricciones a “ser”, los tres obstáculos fundamentales que nos impiden ingresar en él.

Comprendieron que estos obstáculos se superarían si vencíamos el dolor, el desaliento por los deseos frustrados, el tedio, la ignorancia y si lográbamos primero definir y, luego, superar los límites de nuestro “ser”.

Yoga es un conocimiento difícil de expresar

Lamentablemente, estos maestros descubrieron también que la experiencia de tomar conciencia de nuestro “ser” suele ser tan difícil de explicar a otros como describirle una puesta de sol a un “no vidente”, por lo que únicamente pudieron recomendarnos herramientas “caseras”, que se encuentran al alcance de las manos de cualquiera, pero que fueron (y son) difíciles de usar : el valor, la integridad, la perseverancia, el desapego, la humildad y la disciplina. Este conjunto de herramientas que nos permitirían “hacer a mano nuestros sueños”, forman parte de Yoga.

Un camino distinto para cada ser humano

Nunca definieron un camino, porque entendieron que si bien el objetivo es único, los puntos de partida suelen ser distintos para cada ser humano, razón por la cual los caminos también lo serían, entonces sólo se limitaron a mostrarnos la manera de desandarlo, fuera éste el camino que fuese y nos incitaron a tomar el nuestro “sin pedir permisos”.

Las imágenes del Yoga

La palabra yoga, también, solía evocar la imagen de hombres desgreñados, vestidos con taparrabos, retorciendo sus cuerpos hasta convertirse en ochos humanos y esgrimiendo poderes ocultos.

Más tarde se la relacionó con elegantes y exóticas mujeres que acometían sus ejercicios buscando mantener la flexibilidad y la juventud

Más recientemente se la terminó asociando con programas de televisión, en canales de cable, donde enigmáticas mujeres, con acentos y atuendos extraños, nos hablan de las virtudes del Tantra, mientras de fondo se ve a una pareja desnuda practicando acrobacias sexuales.

Ninguna de estas imágenes dista por completo de la original concepción, Yoga contiene eso, pero no es eso, porque lo que esos modelos nos proponen muestra sólo el aspecto corporal de la cuestión.

Con el cuerpo, y merced a los ejercicios que propone Yoga, pueden hacerse cosas increíbles, si se está dispuesto a dedicar la vida a ello, pero esto poco tiene que ver con la sabiduría. Muy por el contrario, si estas destrezas corporales surgen del deseo de alardear, resultan más un escollo que una ayuda en la faena y suelen ser de alguna manera el digesto que produce esta época, donde el “percibo y pienso, luego existo” ha sido suplantado por el “ consumo, luego existo”.-

Disfrutar del camino

Aun para aquellos que no comparten la idea de una meta, la disciplina que nos propone suele movilizarlos profundamente, porque sus ejercicios de naturaleza sicofísica están dedicados seriamente a encauzar y desarrollar al espíritu humano dentro de un sistema realista y pragmático de pensamiento y adiestramiento, que permite acceder meritoriamente a un paraíso, que intuimos, subyace bajo la realidad cotidiana, disfrutando del camino.

Instructor Fernando Arena

Escuela del Cambio